martes, 27 de junio de 2017

Fútbol, Política y Negocios


Por Alejandro Severini

En estos tiempos de cambios en la AFA y en medio de desprolijidades en las últimas elecciones para decidir quién tomaría las riendas de la misma, luego de la muerte de Julio Grondona, anclado en el poder desde 1978 hasta el día de su muerte, culminó con el vergonzoso resultado de 38 a 38 en la votación. Esta realidad trajo aparejado varios cambios. Dos de los más sustanciales: la creación de la Superliga y la venta de los derechos televisivos a Turner.

Es en este contexto que surge el interrogante de si existe la posibilidad de que los clubes argentinos copien, además del formato de la Liga Española en sintonía con la Superliga, la conversión de Clubes Sociales a Sociedades Anónimas Deportivas. ¿Aportaría beneficios o acarrearía mayores problemas a la ya difícil situación actual?

En primer lugar, es necesario tomar como referencia el resultado que tuvieron en ligas de renombre como la Liga Española, actualmente conocida como LaLiga Santander por motivos de patrocinio. Con dicho propósito, existe la ventaja de contar con una exhaustiva investigación titulada Sociedades Anónimas Deportivas (SAD): Luces y Sombras” realizada por el historiador oriundo de Valencia, Vicent Masiá. 

En su informe deja en claro como las SAD, que llegó ofrecida como una panacea a los manejos oscuros y a las malas administraciones, no hizo sino empeorar la situación de los clubes españoles y aumentar la brecha entre los más poderosos y los clubes de menor jerarquía y recursos.  

Cabe resaltar que en base a su investigación, el año pasado Mario Giammaría, presidente de la liga de Rosario, fue el único dirigente que votó en contra de la modificación del estatuto en la Asamblea Extraordinaria, en donde utilizó el texto de Masiá como cita de autoridad para sostener su postura.
Es por estas razones que es necesario controlar que no se apliqué esta conversión de los Clubes Sociales y Deportivos a Sociedades Anónimas Deportivas. En primer lugar lo lógico es que los clubes que no afronten sus deudas y despilfarren sus presupuestos endeudándose, sean severamente sancionados con descuentos de puntos o con la perdida de categoría. No es necesario una SAD, lo que se necesita es sentido común para controlar a los clubes. Una muy buena medida es prohibir la incorporación de jugadores a todas aquellas instituciones que tengan deudas con la AFA o con terceros y no se encuentren indicios de afrontarla con la debida responsabilidad.

Es de esperar que si el fisco español  que controla con celo los movimientos de los jugadores, quienes son severamente castigados cuando no pagan en tiempo y forma sus impuestos (por ejemplo en el caso de Lionel Messi) no logra que los clubes dejen de incrementar progresivamente su deuda; en el ámbito local con la falta de control y la laxitud de la justicia sería realmente un descontrol.
Además aquí existen problemáticas ajenas a las europeas como la connivencia y el financiamiento de las barras bravas que se suman al ya viciado contexto. También facilita la aparición de especuladores que se dedican al vaciamiento de instituciones que cumplen funciones sociales como si fueran empresas, como sucedió en el pasado con Ferro Carril Oeste. Recuperarse de esta situación cuesta mucho esfuerzo y sacrificio de sus socios.

Es por eso que la función del estado debería consistir en garantizar las actividades de los clubes pero fiscalizando el manejo que realizan los mismos. Recordemos que en el llamado Futbol Para Todos el estado utilizó el dinero de los contribuyentes sin controlar el uso que se le daba; ese gasto lo habilitaba a controlar y castigar el mal uso del dinero pero no lo hicieron. Entonces más allá de dicho interrogante, lo primordial es el sentido común y la transparencia, la cual estuvo ausente en las últimas votaciones, en el endeudamiento de los clubes y en permitir la perpetuidad en el poder de una casta corrupta de dirigentes.





foto: decisiola.com

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